Bre-B cumple un año: 36 millones de usuarios, menos efectivo y las empresas como próximo objetivo
Son las 6:30 de la tarde y estás en la fila de la panadería con el pan en la mano; el señor de adelante escanea un QR, el celular vibra y listo, ya pagó… ¿Tú haces lo mismo? Podemos imaginar esa escena, multiplicada por millones y explicaría por qué la franja entre las 6:00 y las 7:00 p. m. es la hora de mayor actividad de Bre-B, según los datos del Banco de la República.
¿Qué es Bre-B y cómo funciona?
Bre-B es el sistema de pagos inmediatos del Banco de la República, y a él se conectan bancos, cooperativas, billeteras digitales y también fintech; funciona como un puente entre entidades financieras. Antes, mandarle plata a alguien de otro banco implicaba pasos extra, esperas o costos. Ahora registras una llave (un alias, como tu número de celular o tu correo) y con eso cualquiera puede enviarte dinero al instante, sin importar en qué entidad tengas tu cuenta. Funciona todos los días a toda hora, sin filas ni horarios.
Esa idea de “una sola experiencia entre distintas entidades” es justamente lo que el Banco quería lograr. Y por lo que se ve, funcionó.
Las cifras del primer año explicadas
Según el Banco de la República, Bre-B suma más de 36 millones de usuarios registrados y más de 116 millones de llaves. ¿Por qué hay tres veces más llaves que usuarios? Porque una misma persona puede tener varias: una atada al celular, otra al correo, otra a su negocio.
En operaciones, el sistema se acerca a los 1.800 millones de transacciones por unos $262 billones. Dicho de otra forma, se movió una cantidad de dinero gigantesca en solo 12 meses.
Hay un dato que matiza el entusiasmo. Casi todos los adultos del país tienen al menos una llave, pero de las cerca de 110 millones que existen, unas 45 millones han recibido por lo menos un pago, según Ana María Prieto, directora de Sistemas de Pago del Banco. O sea, mucha gente se registró, pero no todos le sacan jugo todavía. El reto del segundo año es que se use más, no que se inscriban más.
El 62% de los pagos son de menos de $50.000
Este quizá sea el dato más revelador; porque el 62% de las operaciones de Bre-B fueron por menos de $50.000. El tiquete promedio ronda los $147.000, pero ese número engaña un poco, unas pocas transferencias grandes suben el promedio, mientras que la mayoría son montos pequeños. El domingo en la tienda, el almuerzo, la vaca para el regalo, el transporte.
Prieto lo resume bien: “Bre-B se está usando para el pago cotidiano y minorista, justo donde antes mandaba el efectivo.”
El QR ayuda mucho, el 37% de las operaciones se hicieron con código QR, y desde enero son interoperables, es decir, puedes escanear el código de un comercio y pagar desde la app de tu banco, aunque el negocio tenga su cuenta en otro. Según el Banco, la interoperabilidad creció 14 veces en el año, y hoy son 245 entidades las que operan dentro de Bre-B.
¿Bre-B le está ganando al efectivo?
Un poco, sí. En 2022, 8 de cada 10 pagos en Colombia se hacían en efectivo; hoy serían 6 de cada 10. Dos de cada diez operaciones se movieron a canales digitales en cuatro años, nada mal, ¿no?
Eso sí, hay que ser justos, la propia Prieto aclara que Bre-B no es el único factor. En esos años también avanzaron las billeteras, las tarjetas y otros medios digitales. Lo que sí parece haber hecho Bre-B es acelerar el proceso, sobre todo por tres cosas: una marca común que la gente reconoce, una experiencia parecida en todas las apps y un número enorme de entidades adentro. Cuando empezaron las conversaciones eran unas 40, y hoy son más de 240.
El siguiente paso: Bre-B para pagos empresariales
Hasta ahora Bre-B ha sido sobre todo cosa de personas y de comercios, pero eso está por cambiar. El 2 de octubre el Banco de la República publicó, para comentarios, un paquete de regulación que amplía lo que se puede hacer: pagos entre empresas, recaudos, pagos a proveedores, dispersión de nómina y pagos del Gobierno. La meta del Banco es tener esas reglas definidas antes de que acabe 2026; también se abre la puerta a pagos recurrentes y comercio electrónico.
Para que se entienda pongamos un ejemplo imaginario: piensa en una PyME con 30 empleados que paga nómina un viernes a las 5 p. m; hoy, dependiendo del banco, parte del equipo podría ver la plata hasta el lunes. Con pagos inmediatos entre empresas y personas, la nómina le llega a todos en segundos, aunque sea fin de semana. Lo mismo para pagarle a un proveedor o cobrar una factura.
Quien ya se está moviendo en esa dirección es Mono, una fintech colombiana que ofrece infraestructura (APIs) para que las empresas reciban pagos con llaves o QR y envíen dinero de forma automática. Su CEO, Juan Camilo Poveda, dice que el potencial real está en integrar los pagos inmediatos a la operación de las empresas y no quedarse en transferir plata entre personas. Mono proyecta llegar a 20 millones de transacciones en 2027, unas 40 por minuto. Y bancos como el Popular ya habilitaron el recaudo con QR Bre-B para empresas del Grupo Promigas.
El Banco mira de reojo a Pix, el sistema brasileño que cambió los pagos en ese país, y cree que Colombia puede recorrer algo parecido. Por ahora el tope por transacción es de $12,1 millones, aunque cada entidad puede poner límites más bajos. Prieto considera que hay margen para los nuevos usos, sobre todo en miPyMEs y emprendimientos.
Lo que no se ve: la presión sobre los bancos
Aquí viene la parte menos vistosa; para ti, pagar con Bre-B se siente simple. Para una entidad financiera, que miles de personas muevan plata al mismo tiempo, a cualquier hora, es otro cuento.
Imagina un restaurante con cocina para 40 mesas al que de repente le llegan 400 clientes; la puerta de entrada está perfecta, pero la cocina no da abasto. Esa es la fricción que describe un informe de SoFi Tech Solutions: la experiencia del usuario es rápida, pero lo que pasa detrás (cuadrar las cuentas, tener los sistemas siempre disponibles, aguantar picos de demanda, frenar fraudes) se volvió el cuello de botella.
De hecho, los números muestran que solo el 6,2% de las empresas colombianas se siente preparada para escalar su infraestructura frente a picos fuertes de transacciones. El 38,3% de los directores de tecnología consultados cree que lo primero en fallar, si el volumen se dispara, sería la prevención de fraude y riesgo. Y mientras en Brasil el 19,6% de las empresas dice que sus limitaciones internas frenan la innovación de productos, en Colombia es el 69,1%. Además, cerca del 80% de las organizaciones tarda más de 6 meses en lanzar un servicio financiero nuevo.
El fraude también preocupa del lado del usuario. Según TransUnion, el 66% de los consumidores financieros colombianos dice haber estado expuesto a fraude digital, y el vishing (llamadas que te engañan para sacarte datos o claves) lidera con un 40%. La plataforma puede ser muy sólida, pero si alguien te convence por teléfono de que le des un código, el sistema no tiene cómo evitarlo.
Cuando los pagos entre empresas se sumen, el reto se agranda: nóminas completas y recaudos masivos no admiten fallas. La competencia entre entidades ya no será por quién mueve el dinero, porque todas tienen acceso al mismo riel, sino por quién ofrece mejor experiencia, con sistemas que aguanten.
Del celular a la nómina: lo que se juega Bre-B ahora
Bre-B pasó su primer año demostrando que la gente adopta rápido lo que es fácil. El segundo examen será probar que la infraestructura detrás, la de bancos, fintech y empresas, está a la altura de lo que ya prometió el frente. Si lo logra, el siguiente salto, el de los pagos empresariales, puede cambiar la manera en que se paga la nómina, se cobra una factura o se le paga a un proveedor en Colombia.