Transparency International publica el Índice de Percepción de la Corrupción 2025 y alerta del impacto directo en la vida de las personas
Transparency International ha publicado el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025, uno de los principales indicadores a nivel mundial para medir los niveles de corrupción en el sector público. El informe clasifica a 182 países y territorios en función de la corrupción percibida por expertos y empresarios, y pone de manifiesto que, pese a algunos avances puntuales, la corrupción sigue siendo un problema estructural a escala global.
El IPC 2025 se basa en 13 fuentes de datos independientes y utiliza una escala de cero a 100, donde cero representa un nivel muy alto de corrupción percibida y 100 una percepción muy baja. Los resultados de esta edición evidencian que la mayoría de los países no están haciendo lo suficiente para prevenir y frenar la corrupción, con consecuencias directas y graves para la ciudadanía.
Transparency International subraya que la corrupción no es un fenómeno abstracto, sino una realidad que afecta de forma directa a los derechos y a la calidad de vida de las personas. Desde abusos en el ámbito educativo, como la exigencia de favores sexuales para aprobar exámenes, hasta la falta de inversión en infraestructuras clave para hacer frente a la crisis climática o el acceso desigual a la sanidad por la práctica de sobornos, el informe ilustra cómo la corrupción agrava la desigualdad y la vulnerabilidad social.
Además de las puntuaciones y clasificaciones completas, la publicación ofrece una visión global del estado actual de la corrupción en el mundo e incluye recomendaciones concretas para abordar el problema. La sección “Cambios en los niveles de corrupción” analiza las tendencias a largo plazo y explica la evolución de distintos grupos de países, tanto aquellos que muestran mejoras sostenidas como los que registran un claro retroceso.
El informe también dedica un apartado específico a las principales causas y consecuencias de la corrupción, explorando cuatro ámbitos estrechamente relacionados: la justicia y el Estado de derecho; la democracia y la integridad política; el espacio cívico y la libertad de prensa; y, por último, los servicios públicos y la desigualdad.
Con la publicación del IPC 2025, Transparency International vuelve a insistir en la necesidad de reforzar la transparencia, la rendición de cuentas y las instituciones democráticas como elementos clave para combatir la corrupción y proteger a la ciudadanía.